Salmos 130

1 Cántico gradual de David.

2 Oh Señor, no se ha engreído mi corazón, ni mis ojos se han mostrado altivos. No he aspirado a cosas grandes, ni a cosas elevadas sobre mi capacidad.

3 Si yo no he sentido bajamente de mí, sino que, al contrario, se ha ensoberbecido mi ánimo; como el niño recién destetado está penando en los brazos de su madre, tal sea la pena dentro de mi corazón

4 Espere Israel en el Señor, desde ahora y por siempre jamás.