Día 8 de 9
Octavo día — Por las almas del purgatorio
Oración de todos los días
Jesús, confío en ti.
Eterno Padre, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.Por su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Amén.Lectura del día
43 Y habiendo recogido en una colecta que mandó hacer, doce mil dracmas de plata, las envió a Jerusalén, a fin de que se ofreciese un sacrificio por los pecados de estos difuntos, teniendo, como tenía, buenos y religiosos sentimientos acerca de la resurrección 44 (pues si no esperara que los que habían muerto habían de resucitar, habría tenido por cosa superflua e inútil el rogar por los difuntos); 45 y porque consideraba que a los que habían muerto después de una vida piadosa, les estaba reservada una grande misericordia. 46 Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rogar por los difuntos, a fin de que sean libres de las penas de sus pecados. Empátor, vencido, hace la paz
Meditación del día 8
Por los difuntos que se purifican: los nuestros, y los que ya nadie recuerda porque murió también quien los nombraba.
Judas Macabeo hace una colecta entre sus soldados y manda el dinero a Jerusalén para que se ofrezca un sacrificio por los caídos. El texto lo explica: si no esperara la resurrección, rezar por los muertos sería inútil. Rezar por los difuntos es, en el fondo, un acto de fe en que la historia de cada uno no termina en la tumba.
La Iglesia llama purgatorio a esa purificación final de la que no sabemos los detalles. Lo que sí sabemos es que el amor puede seguir actuando. Por eso tiene sentido nombrar a tus muertos: a la madre, al amigo que se mató en la carretera, al hermano con el que no te reconciliaste a tiempo.
Y luego están los que nadie nombra. Los que murieron solos en un asilo, los migrantes enterrados sin identificar, los desaparecidos cuyos familiares también murieron. Hoy reza por ellos aunque no sepas sus nombres. Dios sí los sabe, y alguien en la tierra tiene que acordarse de que existieron.
Petición
Jesús, aplica tu misericordia a las almas que esperan,
y en especial a las que nadie nombra.
Ten misericordia de ellas y del mundo entero.
Amén.Oración final
Jesús, confío en ti.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros y del mundo entero.
(tres veces)Eterno Padre, mira con ojos de misericordia
a esta gente por la que hoy he rezado.
Amén.
Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.