Día 3 de 9
Tercer día — Por los que creen de verdad
Oración de todos los días
Jesús, confío en ti.
Eterno Padre, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.Por su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Amén.Lectura del día
1 Os recomiendo a nuestra hermana Febe, la cual está dedicada al servicio de la iglesia de Cencrea, 2 para que la recibáis por amor del Señor como deben recibirse los santos, y le deis favor en cualquier negocio que necesitare de vosotros, pues ella lo ha hecho así con muchos y en particular conmigo. 3 Saludad a Prisca y a Aquila, que trabajaron conmigo en servicio de Jesucristo; 4 (y los cuales por salvar mi vida expusieron sus cabezas; por lo que no solamente yo me reconozco agradecido, sino también las iglesias todas de los gentiles) 5 y saludad con ellos a la iglesia de su casa. Saludad a mi querido Epéneto, primicia de Cristo en Asia. 6 Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros.
Meditación del día 3
Por la gente corriente que sostiene la Iglesia sin cargo ninguno: quien abre la parroquia, quien lleva la catequesis, quien reza en su casa.
Este capítulo casi nadie lo lee en voz alta porque parece una lista de saludos. Y lo es. Pablo, al final de su carta más importante, se pone a nombrar gente: Febe, que servía en la iglesia de Cencreas; Prisca y Aquila, que arriesgaron el cuello por él; una tal María que trabajó mucho. No eran apóstoles ni obispos. Eran los que sostenían la comunidad desde su casa.
Hoy pasa igual. La señora que tiene la llave del templo, el que monta las sillas, la catequista que lleva veinte años con los niños de primera comunión, la abuela que reza el rosario sola en la cocina. Nadie les escribe cartas. Muchas veces son los primeros en ser criticados cuando algo sale mal y los últimos en ser escuchados cuando se decide algo.
Hoy reza por ellos con nombre propio, como hacía Pablo. Y si tú eres uno de ellos, cansado de hacer lo que nadie ve, sabe que tu nombre también está escrito en alguna lista que importa.
Petición
Jesús, bendice a los fieles de todos los días,
los que no se ven y no se van.
Ten misericordia de ellos y del mundo entero.
Amén.Oración final
Jesús, confío en ti.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros y del mundo entero.
(tres veces)Eterno Padre, mira con ojos de misericordia
a esta gente por la que hoy he rezado.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.