Día 2 de 9
Segundo día — Por los sacerdotes y religiosos
Oración de todos los días
Jesús, confío en ti.
Eterno Padre, te ofrezco el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad de tu amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación de nuestros pecados
y los del mundo entero.Por su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Amén.Lectura del día
15 Acabada la comida, dice Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas tú más que éstos? Dícele: Sí, Señor, Tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. 16 Segunda vez le dice: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor; Tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. 17 Dícele tercera vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Pedro se contristó de que por tercera vez le preguntase si le amaba; y así respondió: Señor, Tú lo sabes todo: Tú conoces bien lo que yo te amo. Díjole Jesús: Apacienta mis ovejas. 18 En verdad, en verdad te digo: que cuando eras más mozo tú mismo te ceñías el vestido e ibas adonde querías: mas en siendo viejo, extenderás tus manos, y otro te ceñirá, y te conducirá adonde tú no gustes. 19 Esto lo dijo para indicar con qué género de muerte había Pedro de glorificar a Dios. Y después de esto, añadió: Sigúeme.
Meditación del día 2
Por los que tienen el oficio de dar a Dios y a veces se quedan vacíos. Por los fieles y también por los que han caído, que son los que menos oración reciben.
Pedro había negado a Jesús tres veces, y tres veces le pregunta Jesús si lo quiere. No le pide explicaciones ni le recuerda la noche del patio. Le devuelve el oficio: apacienta mis ovejas. La Iglesia empezó con un pastor que había fallado y al que se le dio otra oportunidad.
Eso no significa que todo falle igual. Hay sacerdotes que se cansaron, que se volvieron funcionarios, que cayeron en el alcohol o en la soledad. Y hay otros que cometieron abusos y que otros encubrieron. Con estos últimos, rezar no sustituye a denunciar ni a reparar a las víctimas; la misericordia de Dios no es impunidad. Pedir por su conversión y exigir justicia no se contradicen.
Piensa también en el cura de tu barrio: el que atiende tres parroquias, el que entierra a gente que no conoce, el que nadie invita a comer el domingo. Una llamada, una visita o una palabra de agradecimiento sostienen más de lo que parece. A él también le pregunta Jesús, cada mañana, si lo quiere.
Petición
Jesús, sostén a tus sacerdotes:
los buenos, para que no se cansen;
los que fallaron, para que encuentren vuelta.
Ten misericordia de ellos y del mundo entero.
Amén.Oración final
Jesús, confío en ti.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros y del mundo entero.
(tres veces)Eterno Padre, mira con ojos de misericordia
a esta gente por la que hoy he rezado.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.