Día 4 de 9

Cuarto día — Las fiestas del pueblo

  1. Oración de todos los días

    Virgen de la Asunción,
    llevada al cielo en cuerpo y alma:
    recuérdame que mi cuerpo también importa.

    Cuida el mío, que ya me avisa;
    y dame esperanza de lo que no se ve.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 2,1-10

    1 Tres días después se celebraron unas bodas en Cana de Galilea: donde se hallaba la madre de Jesús. 2 Fue también convidado a las bodas Jesús con sus discípulos. 3 Y como viniese a faltar el vino, SAN JUAN dijo a Jesús su madre: No tienen vino. 4 Respondióle Jesús: Mujer, ¿qué nos va a Mí y a ti?, aún no es llegada mi hora. 5 Dijo entonces su madre a los sirvientes: Haced lo que Él os dirá. 6 Estaban allí seis tinajas de piedra, destinadas para las purificaciones de los judíos; en cada una de las cuales cabían dos o tres metretas. 7 Díjoles Jesús: Llenad de agua aquellas tinajas. Y llenáronlas hasta arriba. 8 Díceles después Jesús: Sacad ahora en algún vaso, y llevadlo al maestresala. Hiciéronlo así. 9 Apenas probó el maestresala el agua convertida en vino, como él no sabía de dónde era, bien que lo sabían los sirvientes que la habían sacado, llamó al esposo, 10 y le dijo: Todos sirven al principio el vino mejor; y cuando los convidados han bebido ya a satisfacción, sacan el más flojo: tú, al contrario, has reservado el buen vino para lo último.
  3. Meditación del día 4

    El 15 de agosto se baila, se come y se saca la imagen. La fe de un pueblo se ve en su fiesta.

    El primer signo de Jesús en el evangelio de Juan no es una curación ni un exorcismo. Es evitar que una boda de pueblo se quede sin vino. Y la que se da cuenta del problema es María: «No tienen vino». Se fija en el apuro de los novios antes de que se convierta en vergüenza.

    El 15 de agosto cientos de pueblos sacan a la Virgen a la calle, hay misa, procesión, comida, música y baile hasta tarde. Es fe hecha fiesta, y está bien que lo sea: el cristianismo no es enemigo de la alegría. Pero las fiestas patronales también tienen su lado oscuro: las borracheras que acaban en peleas, los accidentes de tráfico al volver, las agresiones de madrugada que nadie quiere ver. María en Caná se ocupó de que hubiera vino y de que la fiesta saliera bien para todos. Este año, en la tuya, fíjate en el que va mal, en la chica que se queda sola, en quién no debería conducir.

  4. Petición

    Bendice las fiestas de mi pueblo:
    que haya alegría sin que nadie acabe mal.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen Asunta al cielo,
    ruega por nosotros
    y alcánzanos la esperanza de la resurrección,
    cuerpo y alma, como tú.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.