Salmos 99

1 Salmo de alabanza.

2 Moradores todos de la tierra, cantad con júbilo las alabanzas de Dios; servid al Señor con alegría. Venid llenos de alborozo a presentaros ante su acatamiento.

3 Tened entendido que el Señor, o Jehová, es el único Dios. Él es el que nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos. ¡Oh tú, pueblo suyo, vosotros ovejas a quien él apacienta!,

4 entrad por sus puertas cantando alabanzas, venid a sus atrios entonando himnos, y tributadle acciones de gracias. Bendecid su nombre;

5 porque es un Señor lleno de bondad; es eterna su misericordia; y su verdad resplandecerá de generación en generación.

De qué trata este capítulo

Breve canto de acción de gracias para entrar en el templo (salmo 100 en la numeración hebrea), conocido en latín como Jubilate Deo. Toda la tierra es invitada a aclamar al Señor, servirle con alegría y presentarse ante Él con cantos de júbilo (versículo 2).

El versículo 3 da el motivo: reconocer que el Señor es Dios, que Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. Por eso se exhorta a cruzar sus puertas y sus atrios con himnos de alabanza y a bendecir su nombre (versículo 4). El salmo concluye con una confesión que se repite muchas veces en la Biblia: el Señor es bueno, su misericordia es eterna y su fidelidad dura por todas las generaciones (versículo 5).

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 7 celebraciones del año litúrgico: