Salmos 100

1 Salmo del mismo David.

2 Cantaré, Señor, las alabanzas de tu misericordia y de tu justicia,

3 las cantaré al son de instrumentos músicos; y estudiaré el camino de la perfección. ¿Cuándo vendrás a mí para fortalecerme? He vivido con inocencia de corazón en medio de mi familia.

4 Jamás he puesto la mira en cosa injusta; he aborrecido a los transgresores de la ley.

5 Conmigo no han tenido cabida hombres de corazón depravado; ni he querido conocer al que con su proceder maligno se desviaba de mí.

6 Al que calumniaba secretamente a su prójimo, a este tal le he perseguido. No admitía en mi mesa a hombres de ojos altaneros, y de corazón insaciable.

7 Dirigí mi vista en busca de los hombres fieles del país, para que habiten conmigo; los que procedían irreprensiblemente, ésos eran mis ministros.

8 No morará en mi casa el que obra con soberbia o dolo; ni hallará gracia en mis ojos aquel que habla iniquidades.

9 A la mañana exterminaba a todos los pecadores del país; para extirpar de la ciudad del Señor a todos los facinerosos.

De qué trata este capítulo

Programa de gobierno de un rey justo, atribuido a David (salmo 101 en la numeración hebrea). Comienza cantando la misericordia y la justicia, y el rey promete caminar con integridad, empezando por su propia casa (versículos 2 y 3).

En los versículos 4 a 6 enumera lo que no tolerará: no pondrá los ojos en cosas injustas, apartará a los de corazón torcido, hará callar al que calumnia en secreto a su prójimo y no admitirá a su mesa a los altaneros. Buscará, en cambio, a los fieles de la tierra para que vivan con él y le sirvan (versículo 7). El último versículo describe su tarea diaria, desde la mañana, de limpiar la ciudad del Señor de todos los malhechores (versículo 9).

Este capítulo en la misa

Un pasaje de este capítulo se proclama en 1 celebración del año litúrgico: