Salmos 93
1 Salmo del mismo David, para el cuarto día de la semana,
2 El Señor (Jehová) es el Dios de las venganzas; y el Dios de las venganzas ha obrado con independiente libertad.
3 Haz, pues, brillar tu grandeza, ¡oh Juez supremo de la tierra!; da su merecido a los soberbios.
4 ¿Hasta cuándo, Señor, los pecadores, hasta cuándo han de estar vanagloriándose?
5 ¿Charlarán, hablarán únicamente, se jactarán siempre todos los que obran la iniquidad?
6 ¡Ah! Señor, ellos han abatido a tu pueblo, han devastado tu heredad.
7 Han asesinado a la viuda y al extranjero, y han aniquilado la vida al huérfano.
8 Y dijeron: No lo verá el Señor; no sabrá el Dios de Jacob.
9 Reflexionad, ¡oh hombres los más insensatos del pueblo!, entrad en conocimiento; tened finalmente cordura, vosotros mentecatos.
10 Aquel que ha dado los oídos, ¿no oirá? El que ha dado los ojos, ¿no verá?
11 ¿No os ha de llamar a juicio el que castiga a todas las naciones? ¿Aquel que da la ciencia al hombre?.
12 Conoce el Señor los pensamientos de los hombres, y cuan vanas son sus ideas.
13 Bienventurado el hombre a quien tú, ¡oh Señor!, habrás instruido y amaestrado en tu Ley,
14 para hacerle menos penosos los días aciagos, mientras tanto que al pecador se le abre la fosa.
15 Porque no ha de abandonar el Señor a su pueblo, ni dejar desamparada su heredad;
16 sino que el juicio se ejercerá con justicia, y le seguirán todos los rectos de corazón.
17 Mas entretanto, ¿quién se pondrá de mi parte contra los malvados? ¿Quién saldrá a favor mío contra los que obran la iniquidad?
18 ¡Ah! Si el Señor no me hubiese socorrido, seguramente sería ya el sepulcro mi morada.
19 Si yo, i oh Señor!, te decía: Mi pie va a resbalar, acudía a sostenerme tu misericordia.
20 A proporción de los muchos dolores que atormentaron mi corazón, tus consuelos llenaron de alegría mi alma.
21 Porque, ¿acaso estás tú sentado en algún tribunal injusto, para imponernos preceptos insoportables?
22 Andan los malvados a caza del justo, y condenan la sangre inocente.
23 Pero el Señor me ha servido de refugio; ha sido mi Dios el sostén de mi esperanza.
24 Y hará caer sobre ellos la pena de sus iniquidades; y por su malicia los hará perecer. Destruirálos el Señor Dios nuestro.
De qué trata este capítulo
Llamamiento a Dios como juez de la tierra (salmo 94 en la numeración hebrea) ante la arrogancia de los malvados. El orante pide que se manifieste y dé su merecido a los soberbios, que oprimen al pueblo, matan a la viuda, al forastero y al huérfano, y piensan que Dios no ve (versículos 2 a 8). Responde con lógica sencilla: el que hizo el oído, ¿no va a oír?; el que formó el ojo, ¿no va a ver? (versículo 10).
Dichoso aquel a quien el Señor educa con su ley (versículo 13), porque Dios no abandona a su pueblo (versículo 15). En primera persona, el salmista confiesa que cuando su pie resbalaba lo sostuvo la misericordia divina (versículos 18 y 19).
Este capítulo en la misa
Pasajes de este capítulo se proclaman en 2 celebraciones del año litúrgico:
- Martes de la 6.ª semana del Tiempo Ordinario · Salmo responsorial (94(93),12-13a.14-15.18-19)
- Miercoles de la 15.ª semana del Tiempo Ordinario · Salmo responsorial (94(93),5-6.7-8.9-10.14-15)