Salmos 92

1 Salmo y cántico del mismo David, para la víspera del sábado, que es cuando fue criada la tierra.

2 Rey es el Señor; vestido esta de gloria, vestido está el Señor y ceñido de fortaleza, Asentó firme la redondez de la tierra, y no será conmovida.

3 Desde entonces quedó, ¡oh Señor!, preparado tu solio; tú eres desde la eternidad.

4 Alzaron los ríos, ¡oh Señor!, levantaron los ríos su voz; alzaron el sonido de sus olas

5 con el estruendo de las muchas aguas. Maravillosas son las encrespaduras del mar; más admirable es el Señor en las alturas.

6 Tus testimonios se han hecho por extremo creíbles. La santidad debe ser, Señor, el ornamento de tu casa por la serie de los siglos.

De qué trata este capítulo

Brevísimo himno a la realeza de Dios (salmo 93 en la numeración hebrea), el primero de un grupo de salmos que celebran que «el Señor reina». La Vulgata lo asigna en el título a la víspera del sábado (versículo 1). El Señor aparece vestido de majestad y ceñido de poder; por eso el mundo está firme y no vacila, y su trono existe desde siempre (versículos 2 y 3).

En los versículos 4 y 5 los ríos alzan su voz y el mar ruge con sus olas, imagen de las fuerzas del caos; pero más poderoso que el estruendo de las aguas es el Señor en las alturas. El final, en el versículo 6, alaba la firmeza de sus mandatos y la santidad que conviene a su casa para siempre.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 5 celebraciones del año litúrgico: