Salmos 66

1 Para el fin, sobre los himnos: salmo y cántico de David.

2 Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga; haga resplandecer sobre nosotros la luz de su rostro, y nos mire compasivo;

3 para que conozcamos, ¡oh Señor!, en la tierra tu camino; y todas las naciones tu salvación.

4 Alábente, Dios mío, los pueblos; publiquen todos los pueblos tus alabanzas.

5 Regocíjense, salten de gozo las naciones; porque tú juzgas a los pueblos con justicia, y diriges las naciones sobre la tierra.

6 Alábente, ¡oh Dios mío!, los pueblos; publiquen todos los pueblos tus alabanzas;

7 ha dado la tierra su fruto. Bendíganos Dios, el Dios nuestro,

8 bendíganos Dios, y sea temido en todos los términos de la tierra.

De qué trata este capítulo

Breve canto de bendición universal (salmo 67 en la numeración hebrea). Abre con un eco de la bendición sacerdotal de Números 6: que Dios tenga piedad, bendiga e ilumine su rostro sobre el pueblo (versículo 2), para que todas las naciones conozcan su camino y su salvación (versículo 3).

Un estribillo, en los versículos 4 y 6, pide que todos los pueblos alaben a Dios, y el versículo 5 explica por qué deben alegrarse: Él gobierna las naciones con rectitud. El versículo 7 menciona que la tierra ha dado su fruto, por lo que se ha visto en él un canto de cosecha. Se reza a menudo en la liturgia como oración misionera y es el salmo de la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, el 1 de enero.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 11 celebraciones del año litúrgico: