Salmos 67
1 Para el fin: salmo y cántico del mismo David.
2 Levántese Dios, y sean disipados sus enemigos, y huyan de su presencia los que le aborrecen.
3 Desaparezcan como el humo. Como se derrite la cera al calor del fuego, así perezcan los pecadores a la vista de Dios.
4 Mas los justos celebren festines y regocijos en la presencia de Dios, y huelgúense con alegría.
5 Cantad himnos a Dios; entonad salmos a su nombre; allanad el camino al que sube sobre el occidente. EL SEÑOR, esto es, Jehova, es el nombre suyo. Saltad de gozo en su presencia. Turbarse han los impíos delante de él;
6 que es el padre de los huérfanos, y el juez defensor de las viudas. Reside Dios en su lugar santo.
7 Dios que hace habitar dentro de una casa
8 muchos de unas mismas costumbres, y que con su fortaleza pone en libertad a los prisioneros, como también a los que le irritan, los cuales moran en los sepulcros o lugares áridos.
9 ¡Oh Dios! Cuando tú salías al frente de tu pueblo, cuando atravesabas el desierto,
10 la tierra tembló, y hasta los cielos destilaron el maná a la presencia de Dios; el Sinaí tembló a la presencia de Dios de Israel.
11 ¡Oh Dios!, tú distribuirás una lluvia abundante y apacible a tu heredad; ella se ha visto afligida, pero tú la has recreado.
12 En ella tendrán morada los que son de tu grey; con tu bondad, ¡oh Dios mío!, has provisto de alimento al pobre.
13 El Señor dará palabras a los que anuncian con valor la buena nueva.
14 Los reyes poderosos serán subditos de su Hijo muy amado, y aquel Señor, que es la hermosura de la casa, repartirá los despojos.
15 Cuando dormiréis en medio de peligros, seréis como alas de paloma, plateadas, cuyas plumas por la espalda echan brillo de oro.
16 Cuando el Rey celestial ejercerá su juicio sobre los reyes de la tierra, quedarán más blancos que la nieve del monte Selmón.
17 ¡Oh Sión, monte de Dios, monte fértil, monte cuajado, monte fecundo!
18 Mas, ¿por qué andáis pensando en otros montes fértiles? Éste es el monte donde Dios se complació en fijar su morada. Sí, en él morará el Señor perpetuamente.
19 La carroza de Dios va acompañada de muchas decenas de millares de tropas, de millones de ángeles que hacen fiesta. En medio de ellos está el Señor, en el Sinaí, en el lugar santo.
20 Ascendiste, Señor, a lo alto; llevaste contigo a los cautivos, recibiste dones para los hombres; aun para aquellos que no creían que habitase el Señor Dios entre nosotros.
21 Bendito sea el Señor en toda la serie de los días; el Dios de nuestra salud nos concederá próspero viaje.
22 Nuestro Dios es el Dios que tiene la virtud de salvarnos, y del Señor, y muy del Señor, es el librar de la muerte
23 Mas Dios quebrantará las cabezas de sus enemigos, el copete erizado de los que hacen pompa de sus delitos
24 Dijo el Señor: A los de Basan les haré volver las espaldas; arrojarlos he al profundo del mar.
25 Serán destrozados hasta teñirse tus pies en la sangre de tus enemigos, y lamerla han las lenguas de tus mastines.
26 Vieron, ¡oh Dios!, tu entrada; la entrada de mi Dios, del Rey mío que reside en el santuario.
27 Iban delante los príncipes unidos a los que cantaban salmos, y en medio doncellitas tocando panderos.
28 ¡Oh vosotros!, decían, descendientes de Israel, bendecid al Señor Dios en vuestras asambleas.
29 Allí se hallaba la tribu del jovencito Benjamín como extática de gozo; los jefes de Judá iban de guía; los jefes de Zabulón, los jefes de Neftalí.
30 Muestra, ¡oh Dios!, tu poderío; confirma, ¡oh Dios!, esta obra que has hecho en nosotros.
31 Por respeto a tu templo en Jerusalén, ofreceránte dones los reyes
32 Reprime esas fieras que habitan en los cañaverales, esos pueblos reunidos, que, como toros dentro de la vacada, conspiran a echar fuera a los que han sido acrisolados como la plata. Disipa las naciones que quieren guerras.
33 Entonces el Egipto enviará embajadores; la Etiopía se anticipará a rendirse a Dios.
34 Cantad, pues, alabanzas a Dios, ¡oh reinos de la tierra!; load al Señor con salmos. Cantadle salmos a Dios;
35 el cual se elevó al más alto de los cielos, desde el oriente. Sabed que desde allí hará que su voz sea una voz todopoderosa.
36 Tributad, pues, gloria a Dios por lo que ha obrado en Israel; su magnificencia y su poder se elevan hasta las nubes.
37 Admirable es Dios en sus santos, o en su santuario; el Dios de Israel, él mismo, dará virtud y fortaleza a su pueblo. Bendito sea Dios.