Salmos 58
1 Para el fin:
2 No destruyas. Salmo de David para inscribirse en una columna: cuando Saúl envió una guardia a su casa, con el fin de quitarle la vida.
3 Sálvame, Dios mío, de mis enemigos: líbrame de los que me asaltan.
4 Sácame del poder de los que obran inicuamente, y libértame de esos hombres sedientos de sangre.
5 Que ya ves cómo se han hecho dueños de mi vida: arremeten contra mí hombres de gran fuerza.
6 No padezco esto, Señor, por culpa mía, ni por pecado mío: -sin iniquidad seguí mi carrera, y enderecé mis pasos.
7 Levántate y ven a mi socorro, y considera mi inocencia. Apresúrate, ¡oh Señor, Dios de los ejércitos, Dios de Israel!, a residenciar a todas las gentes: no uses de piedad con ninguno de los que cometen la iniquidad.
8 Ellos volverán hacia la tarde: padecerán hambre como perros, y andarán rondando la ciudad.
9 Hablarán a escondidas, teniendo dentro de sus labios como un cuchillo afilado, y dirán: ¿Quién hay que me oiga?
10 Mas tú, ¡oh Señor!, te reirás de ellos: como una nonada reputas todas las gentes.
11 En ti he depositado mi fortaleza; pues tú eres, ¡oh Dios!, el defensor mío.
12 La misericordia de mi Dios se anticipará en mi socorro.
13 Me ha mostrado Dios sus designos sobre mis enemigos.
14 ¡Ah!, no los mates: no sea que mis pueblos echen la cosa en olvido. Dispérsalos con tu poder, y abátelos, ¡oh Señor!, protector mío,
15 por causa del crimen de su boca, por las palabras que profirieron sus labios: y sean ellos mismos presa de su propia soberbia. Y por su blasfema y horrenda mentira serán infamados
16 en el día de la desolación: serán enviados a la perdición por la ira de Dios, que los consumirá, y quedarán exterminados. Entonces conocerán que Dios reinará sobre Jacob, hasta en los últimos términos de la tierra.
17 Retornarán a sus casas por la tarde, y estarán hambrientos como perros, y andarán dando vueltas en torno de la ciudad.
18 Esparciránse para buscar de comer; y si no pudieren hartarse, entonces murmurarán.
19 Entre tanto, cantaré yo tu poder, y al amanecer celebraré con júbilo tu misericordia; porque has sido mi defensa y amparo en el día de mi tribulación. ¡Oh protector mío!, a ti cantaré salmos; pues tú, ¡oh Dios!, eres mi asilo: ¡Dios mío, misericordia mía!