Salmos 59
1 Para el fin: Por aquellos que serán mudados. Inscripción para una columna. Al mismo David para instrucción:
2 cuando quemó la Mesopotamia de Siria y a Soba; y, vuelto Joab, venció la Idumea, derrotando doce mil hombres en el valle de las salinas.
3 ¡Oh Dios!, tú nos desechaste, e hiciste que quedásemos arruinados: montaste en cólera, pero te apiadaste de nosotros.
4 Hiciste estremecer la tierra, y llenástela de tu turbación. Cura sus llagas, porque está toda ella muy malparada.
5 Cosas bien duras hiciste sufrir a tu pueblo: nos hiciste beber el vino de la amargura.
6 Diste a los que te temían una señal, para que huyesen de los tiros de tu arco; a fin de que se librasen tus queridos.
7 Sálvame, Señor, con tu diestra, y óyeme benigno.
8 Habló Dios en su santuario, y tendré motivos de regocijarme; pues repartiré los campos de Siquén, y mediré el valle de los tabernáculos.
9 Mío es Galaad, mío es Manases, y Efraím mi principal fuerza.
10 Judá es mi rey: Moab es un vaso de mi esperanza, o un país que adquiriré. Sujetaré la Idumea a mi imperio: se me someterán los extranjeros.
11 ¿Quién me conducirá a la ciudad fuerte?. ¿Quién me conducirá hasta la Idumea?
12 ¿Quién sino tú, ¡oh Dios!, que nos habías desamparado? ¿No vendrás tú, Señor, a la cabeza de nuestros ejércitos?
13 Danos tu socorro en la tribulación; porque vana es la salvación que viene de parte del hombre.
14 Con Dios haremos proezas; y él aniquilará a nuestros enemigos.