Salmos 57

1 Para el fin:

2 No destruyas. Salmo de David para inscribirse en una columna.

3 Si verdaderamente hacéis profesión de la justicia, sean rectos vuestros juicios, oh hijos de los hombres.

4 Mas vosotros obráis inicuamente en vuestro corazón y vuestras manos aderezan las injusticias de la tierra.

5 Los pecadores andan enajenados desde que nacieron: y descarriáronse desde el vientre de sus madres; no hablan más que falsedades.

6 Su furor es semejante al de una sierpe: como el del áspid que se hace sordo, que se tapa las orejas,

7 y no quiere escuchar la voz de los encantadores, ni del hechicero, por más diestro que sea en los encantamientos.

8 Pero Dios les quebrantará los dientes dentro de la misma boca: las muelas de esos leones desmenuzarlas ha el Señor.

9 Todos serán reducidos a la nada, como agua que pasa y se disipa: entesado tiene el Señor su arco hasta tanto que sean abatidos.

10 Como la cera que se derrite, así serán deshechos: cayó fuego sobre ellos, y no vieron más el sol.

11 Antes que los enemigos, que son, oh justos, vuestras espinas, lleguen a hacerse una zarza; vivos así como están los devorará el Señor en su ira.

12 Alegrarse ha el justo al ver la venganza; y lavará sus manos en la sangre de los pecadores.

13 Entonces dirán los hombres: Pues que el justo recibe su galardón, es indudable que hay un Dios que ejerce su juicio sobre ellos en la tierra.