Salmos 28

1 Salmo de David, cuando se concluyó el Tabernáculo.

2 Presentad al Señor, oh hijos de Dios, presentad al Señor corderos para el sacrificio.

3 Tributad al Señor la gloria y el honor: dad al Señor la gloria debida a su nombre: adorad al Señor en el atrio de su santuario.

4 Voz del Señor sobre las aguas: tronó el Dios de la majestad: el Señor sobre muchas aguas.

5 Voz del Señor con poder: voz del Señor con magnificencia.

6 Voz del Señor que quebranta los cedros: el Señor quebranta los cedros del Líbano;

7 y los hará pedazos como a un ternerillo del Líbano: y el Amado será como el hijo del unicornio.

8 Voz del Señor que dispara centellas de fuego:

9 voz del Señor que hace estremecer el desierto: el Señor hará temblar el desierto de Cades.

10 Voz del Señor que llena de estremecimiento a las ciervas, y descubre las espesuras: y todos anuncian en el templo la gloria de su nombre.

11 El Señor hace del diluvio su habitación, y el Señor estará sentado como rey por toda la eternidad.

12 El Señor dará fortaleza a su pueblo: El

13 Señor colmará a su pueblo de bendiciones de paz.

De qué trata este capítulo

Himno al Dios de la tormenta, el 29 en la numeración hebrea. Comienza invitando a los hijos de Dios a darle gloria y adorarlo con esplendor sagrado (versículos 2 y 3). Después, la expresión «la voz del Señor» se repite siete veces, como el estruendo de un trueno.

Esa voz resuena sobre las aguas (versículo 4), es potente y majestuosa (versículo 5), quiebra los cedros del Líbano (versículos 6 y 7), lanza llamas de fuego (versículo 8), hace temblar el desierto de Cades (versículo 9) y sacude los bosques (versículo 10). En el versículo 11 el Señor aparece como rey sobre el diluvio, y el final pide fuerza y paz para su pueblo. La liturgia lo canta en la fiesta del Bautismo del Señor.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 2 celebraciones del año litúrgico: