Salmos 29

1 Salmo cantado en la dedicación de la casa de david.

2 Te glorificaré, oh Señor, por haberte declarado protector mío, no dejando que mis enemigos se gozaran a costa de mí.

3 Oh Señor Dios mío, yo clamé a ti y me diste la salud.

4 Tú sacaste, Señor, a mi alma del infierno o sepulcro: Tú me salvaste para que no cayera con los que descienden al profundo.

5 Oh vosotros, santos del Señor, cantadle himnos y celebrad su memoria sacrosanta.

6 Porque un momento dura su indignación, y su buena voluntad toda la vida. Hasta la tarde durará el llanto, y al salir la aurora será la alegría.

7 En medio de mi prosperidad había yo dicho: No experimentaré nunca jamás mudanza alguna.

8 Oh Señor, tu buena voluntad es la que ha dado consistencia a mi floreciente estado. Apartaste de mí tu rostro, y al instante fui trastornado.

9 A ti, oh Señor, clamaré, y a ti, Dios mío, dirigiré mis plegarias.

10 ¿Qué utilidad te acarreará mi muerte, y el descender yo a la corrupción del sepulcral ¿Acaso el polvo cantará tus alabanzas o anunciará tus verdades?

11 Oyóme el Señor, y apiadóse de mí. Declaróse el Señor protector mío.

12 Trocaste, oh Dios, mi llanto en regocijo, rasgaste mi cilicio y me revestiste de gozo:

13 a fin de que sea mi gloria el cantar tus alabanzas, y nunca tenga yo penas. Oh Señor Dios mío, yo te alabaré eternamente.