Salmos 146

1 Alabad al Señor, porque justa cosa es cantarle himnos. Cántese a nuestro Dios un grato y digno cántico.

2 En edificando el Señor a Jerusalén, congregará a los hijos de Israel, que andan dispersos por el mundo.

3 Él es quien sana a los de corazón contrito, y venda sus heridas:

4 el que cuenta la muchedumbre de las estrellas, y las llama a todas por sus nombres.

5 Grande es el Señor Dios nuestro, y grande su poderío, y sin límites su sabiduría.

6 El Señor es quien ampara a los humildes, y abate hasta el suelo a los soberbios pecadores.

7 Entonad himnos al Señor, con acciones de gracias: cantad salmos a nuestro Dios al son de la cítara.

8 Él es el que cubre el cielo de nubes, y dispone así la lluvia para la tierra. El que produce en los montes el heno, y la yerba para los animales del servicio de los hombres.

9 El que da a las bestias el alimento que les es propio, y a los polluelos de los cuervos que claman a él.

10 Ño hace el Señor caso del brío del caballo: ni se complace en que el hombre tenga robustos y veloces pies.

11 Se complace, sí, en aquellos que le temen y adoran, y en los que confían en su misericordia.