Salmos 131

1 Cántico gradual.

2 Acuérdate de David, ¡oh Señor!, y de toda su gran mansedumbre;

3 de cómo juró al Señor, e hizo voto al Dios de Jacob, diciendo:

4 No me meteré yo al abrigo de mi casa; no subiré a reposar en mi lecho;

5 no pegaré mis ojos, ni cerraré mis párpados,

6 ni reclinaré mis sienes, hasta que tenga una habitación para el Señor, un Tabernáculo para el Dios de Jacob.

7 Nosotros hemos oído que su morada estaba antes en Silo, tierra de Efrata; la hallamos después en Cariatiarim o campos de la selva.

8 Entraremos, pues, en su pabellón, adoraremos la peana de sus pies y le diremos:

9 ¡Oh Señor!, levántate y ven al lugar de tu morada, tú y el Arca en que brilla tu santidad.

10 Revístanse de justicia o santidad tus sacerdotes, y regocíjense tus santos.

11 Por amor de David, siervo tuyo, no apartes tu rostro de tu ungido.

12 Juró el Señor a David esta promesa, que no retractará: Colocaré sobre tu trono a tu descendencia.

13 Con tal que tus hijos sean fieles a mi alianza y a los preceptos que yo les enseñaré, aun los hijos de éstos ocuparán tu trono para siempre.

14 Porque el Señor ha escogido para sí a Sión; la ha elegido para habitación suya, diciendo:

15 Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré, porque éste es el sitio que me he escogido.

16 Colmaré de bendiciones a sus viudas: hartaré de pan a sus pobres.

17 Revestiré a sus sacerdotes de santidad; y sus santos o fieles siervos saltarán de júbilo.

18 Aquí haré florecer el cetro de David; preparada tengo una antorcha a mi ungido.

19 A sus enemigos los cubriré de oprobio; mas en él brillará la gloria de mi propia santidad.