Salmos 119
1 Cántico GRADUAL.
2 Clamé al Señor en mi tribulación y me atendió.
3 Libra, oh Señor, mi alma de los labios inicuos, y de la lengua dolosa.
4 ¿Qué se te dará, o qué frutos sacarás de tus calumnias, oh lengua fraudulenta?.
5 El ser traspasada con agudas saetas, vibradas por una mano robusta, y ser arrojada en un fuego devorador.
6 ¡Ay de mí, que mi destierro se ha prolongado! ¡Habitado he entre los moradores de Cedar:
7 largo tiempo ha estado mi alma peregrinando.
8 Yo era pacífico con los que aborrecían la paz; pero ellos, así que les hablaba, se levantaban contra mí sin motivo alguno,
De qué trata este capítulo
Primero de los quince «cánticos graduales» o de las subidas (salmo 120 en la numeración hebrea), que probablemente cantaban los peregrinos en su camino hacia Jerusalén. Empieza recordando que el orante clamó al Señor en su angustia y fue escuchado (versículo 2), y pide ser librado de los labios mentirosos y de la lengua traicionera (versículo 3).
A la lengua engañosa le anuncia un castigo de flechas afiladas y brasas ardientes (versículos 4 y 5). El salmista se lamenta de vivir como extranjero entre las tiendas de Quedar, lejos de su tierra (versículos 6 y 7). Termina con un contraste: él busca la paz, pero cuando habla de ella, los que le rodean solo quieren la guerra (versículo 8).