Salmos 12

1 Para el fin: salmo de David

2 ¿Hasta cuándo, ¡oh Señor!, me has de tener en profundo olvido? ¿Hasta cuándo apartarás de mí tu rostro?

3 ¿Cuánto tiempo andaré yo cavilando conmigo mismo, penando mi corazón todo el día?

4 ¿Hasta cuándo me tiranizará mi enemigo?

5 Vuelve, ¡oh Señor Dios mío!, tu vista hacia mí, y escúchame. Alumbra mis ojos, a fin de que no duerma yo jamás el sueño de la muerte;

6 no sea que alguna vez diga mi enemigo: Ha prevalecido contra él. Los que me atribulan saltarán de gozo si me ven vacilar.

7 Pero yo tengo puesta mi confianza en tu misericordia. Mi corazón saltará de júbilo para la salvación que me vendrá de ti; cantaré al Señor, bienhechor mío, y haré resonar con himnos de alabanza el nombre del Señor Altísimo.

De qué trata este capítulo

«Hasta cuándo»: esa pregunta, repetida, marca uno de los lamentos más breves y conocidos del salterio (el 13 en la numeración hebrea). En los versículos 2 a 4 el orante pregunta cuánto tiempo lo olvidará Dios, cuánto le esconderá su rostro, cuánto tendrá el corazón angustiado y cuánto lo dominará su enemigo.

En el versículo 5 pide al Señor que lo mire y le dé luz a sus ojos para no caer en el sueño de la muerte, y que el enemigo no pueda celebrar su caída (versículo 6). El versículo 7 da un giro de confianza: el salmista se apoya en la misericordia de Dios, su corazón se alegra por la salvación y canta al Señor por el bien que le ha hecho.

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 5 celebraciones del año litúrgico: