Salmos 111

1 Aleluya: del regreso de Ageo y de Zacarías

2 Bienaventurado el hombre que teme al Señor, y que toda su afición la pone en cumplir sus mandamientos.

3 Poderosa será sobre la tierra la descendencia suya: bendita será la generación de los justos.

4 Gloria y riquezas habrá en su casa, y su justicia durará eternamente.

5 Ha nacido entre las tinieblas la luz para los de corazón recto; el misericordioso, el benigno, el justo.

6 Dichoso es el hombre que se compadece y da prestado al pobre; y que dispensa sus palabras con discreción;

7 porque este tal jamás resbalará.

8 El justo vivirá eternamente en la memoria de Dios y de los hombres; no temerá la mala fama. Su corazón está siempre dispuesto a esperar en el Señor;

9 fortalecido está su corazón; no vacilará el justo, y mirará con desprecio a sus enemigos.

10 Derramó a manos llenas sus bienes entre los pobres; su justicia permanece eternamente; su fortaleza será exaltada con gloria.

11 Verálo el pecador, y se irritará; rechinará de dientes, y se consumirá; pero los deseos y esfuerzos de los pecadores se desvanecerán como el humo.

De qué trata este capítulo

Retrato del justo (salmo 112 en la numeración hebrea), compuesto también como acróstico alfabético, pareja del salmo anterior. Es dichoso quien se complace en los mandamientos, y su descendencia será poderosa y bendita (versículos 2 y 3).

Para los rectos brilla una luz en las tinieblas (versículo 5). El justo es compasivo, presta, por lo que no vacilará ni temerá las malas noticias, pues su corazón está firme en el Señor (versículos 6 a 9). El versículo 10, sobre el que reparte con generosidad a los pobres, lo cita san Pablo en 2 Corintios 9. En cambio, el malvado ve todo esto y se consume (versículo 11).

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 5 celebraciones del año litúrgico: