Salmos 110

1 Oh Señor, loarte he con todo mi corazón en la sociedad y congregación de los justos.

2 Grandes son las obras del Señor: exquisitas para todos sus fines.

3 Gloria es y magnificencia cada obra suya; y su justicia permanece firme por los siglos de los siglos.

4 Memoria eterna dejó de sus maravillas: misericordioso y compasivo es el Señor:

5 ha dado alimento a los que le temen. Se acordará siempre de su alianza:

6 manifestará a su pueblo las obras de su poder;

7 para darle la herencia de las naciones: las obras de sus manos son verdad y justicia.

8 Fieles e invariables son todos sus mandamientos: confirmados en todos los siglos; y fundados en la verdad y en la rectitud.

9 Envió la redención a su pueblo: estableció para siempre su alianza. Santo y terrible es el nombre del Señor.

10 El temor del Señor es el principio o la suma de la sabiduría. Sabios son todos los que obran con este temor: su alabanza dura por los siglos de los siglos.

De qué trata este capítulo

Himno de alabanza en forma de acróstico en el original hebreo, cuyos versos empiezan por letras sucesivas del alfabeto (salmo 111 en la numeración hebrea). El orante da gracias de todo corazón en la asamblea de los justos (versículo 1) y contempla las obras del Señor, grandes, llenas de esplendor y dignas de ser estudiadas (versículos 2 y 3).

Dios ha hecho memorables sus maravillas: es compasivo, da alimento a quienes le temen y recuerda siempre su alianza (versículos 4 y 5). Dio a su pueblo la heredad de las naciones (versículos 7 a 9). El último versículo formula una de las máximas de la literatura sapiencial: «el temor del Señor es el principio de la sabiduría» (versículo 10).

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 3 celebraciones del año litúrgico: