Marcos 6

1 Partido de aquí, se fue a su patria, y le seguían sus discípulos. Significado «Su patria»; Nazaret, donde se había criado. Mt. 9, 35-11, 1. Mt. 14, 1-12

2 Llegado el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga: y muchos de los oyentes, SAN MARCOS admirados de su sabiduría, decían: ¿De dónde saca Éste todas estas cosas que dice? ¿Y qué sabiduría es ésta que se le ha dado, y de dónde tantas maravillas como obra?

3 ¿No es Éste aquel artesano, hijo de María, primo hermano de Santiago, y de José, y de Judas, y de Simón? ¿Y sus primas hermanas no moran aquí, entre nosotros? Y estaban escandalizados de Él. Significado De Santiago el menor. (Gal. 1, 19.) — Véase Mt. 13, 57

4 Mas Jesús les decía: Cierto que ningún profeta está sin honor sino en su patria, en su casa y en su narentela.

5 Por lo cual no podía obrar allí milagro alguno grande: curó solamente algunos, pocos, enfermos imponiéndoles las manos: Significado Esto es, «no quería», por causa de la dureza de corazón de sus paisanos. La incredulidad de los hombres como que ata las manos a Dios

6 y admirábase de la incredulidad de aquellas gentes; y andaba predicando por todas las aldeas del contorno. Primera misión e instrucción de los apóstoles

7 Y habiendo convocado a los doce, comenzó a enviarlos de dos en dos a predicar, dándoles potestad sobre los espíritus inmundos.

8 Y les mandó que nada llevasen para el camino, sino sólo el báculo; ni alforja, ni pan ni dinero en el cinto o faja, Significado Jesús les concede báculo para apoyarse; en Mt. 10, 9 les prohibe llevar vara para defenderse. (Mariana.)

9 con un calzado de sandalias, y sin muda de dos túnicas. Significado Permite que lleven sandalias que sólo cubren la planta del pie; y en Mt. les prohibe llevar zapatos que lo cubren del todo. (Mariana.) Mt. 14, 13-23

10 Advertíales, asimismo: Dondequiera que tomareis posada, estaos allí hasta salir del lugar:

11 y dondequiera que os desecharen, y no quisieren escucharos, retirándoos de allí, sacudid el polvo de vuestros pies, en testimonio contra ellos.

12 De esta suerte salieron, a predicar, exhortando a todos a que hiciesen penitencia:

13 y lanzaban muchos demonios y ungían a muchos enfermos con óleo, y los sanaban. Degollación del Bautista

14 Oyendo estas cosas, el rey Herodes (pues se había hecho ya célebre el nombre de Jesús) decía: Sin duda que Juan Bautista ha resucitado de entre los muertos; y por eso tiene la virtud de hacer milagros.

15 Otros decían: No es sino Elias. Y otros: Éste es un profeta igual a los principales profetas.

16 Herodes, habiendo oído esto, dijo: Éste es aquel Juan a quien yo mandé cortar la cabeza, el cual ha resucitado de entre los muertos.

17 Porque el dicho Herodes había enviado a prender a Juan y le aherrojó en la cárcel por amor de Herodías, mujer de su hermano Filipo, con la cual se había casado.

18 Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener por mujer a la que lo es de tu hermano.

19 Por eso Herodías le armaba asechanzas, y deseaba quitarle la vida, pero no podía conseguirlo;

20 porque Herodes, sabiendo que Juan era un varón justo y santo, le temía y miraba con respeto, y hacía muchas cosas por su consejo, y le oía con gusto.

21 Mas, en fin, llegó un día favorable al designio de Herodías, en que por la fiesta del nacimiento de Herodes, convidó éste a comer a los grandes de su corte, y a los primeros capitanes de sus tropas, y a la gente principal de Galilea.

22 Entró la hija de Herodías, bailó, y agradó tanto a Herodes y a los convidados, que dijo el rey a la muchacha: Pídeme cuanto quisieres, que te lo daré:

23 y le añadió con juramento: Te daré todo lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.

24 Y habiendo ella salido, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Respondióle: La cabeza de Juan Bautista.

25 Y volviendo al instante a toda prisa adonde estaba el rey, le hizo esta demanda: Quiero que me des luego, en una fuente, la cabeza de Juan Bautista.

26 El rey se puso triste; mas, en atención al juramento y a los que estaban con él a la mesa, no quiso disgustarla: Significado El juramento no le obligaba a cometer un crimen. Mt. 14, 24-33

27 sino que, enviando a un verdugo, mandó traer la cabeza de Juan en una fuente. El verdugo, pues, le cortó la cabeza en la cárcel,

28 y trájola en una fuente y se la entregó a la muchacha, que se la dio a su madre.

29 Lo cual sabido, vinieron sus discípulos, y cogieron su cuerpo y le dieron sepultura. Primera multiplicación de los panes

30 Los apóstoles, pues, de vuelta de su misión, reuniéndose con Jesús le dieron cuenta de todo lo que habían hecho y enseñado.

31 Y Él les dijo: Venid a retiraros conmigo en un lugar solitario, y reposaréis un poquito: porque eran tantos los yentes y vinientes, que ni aun tiempo de comer les dejaban.

32 Embarcándose, pues, fueron a buscar un lugar desierto para estar allí solos.

33 Mas como al irse los vieron y observaron muchos, de todas las ciudades vecinas acudieron por tierra a aquel sitio, SAN MARCOS y llegaron antes que ellos.

34 Endesembarcando vio Jesús la mucha gente que le aguardaba: y enterneciéronsele con tal vista las entrañas, porque andaban descarriados, como ovejas sin pastor, y así se puso a instruirlos en muchas cosas.

35 Pero haciéndose ya muy tarde, se llegaron a Él sus discípulos, y le dijeron: Éste es un lugar desierto, y ya es tarde.

36 Despáchalos, a fin de que vayan a las alquerías y aldeas cercanas a comprar que comer.

37 Mas Él les respondió: Dadles vosotros de comer. Y ellos le replicaron: Vamos, pues, y bien es menester que gastemos doscientos denarios para comprar panes, si es que les habernos de dar algo de comer. Significado Véase Mt. 18, 28

38 Díjoles Jesús: ¿Cuántos panes tenéis? Id y miradlo. Habiéndolo visto, le dicen: Cinco y dos peces.

39 Entonces les mandó que hiciesen sentar a todos sobre la hierba verde, divididos en cuadrillas.

40 Así se sentaron repartidos en cuadrillas de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.

41 Después, tomados los cinco panes y los dos peces, levantando los ojos al cielo, los bendijo, y partió los panes, y diolos a sus discípulos, para que se los distribuyesen: igualmente repartió los dos peces entre todos.

42 Y todos comieron, y se saciaron.

43 Y de lo que sobró recogieron los discípulos doce canastos llenos de pedazos de pan y de los peces.

44 Y eso que los que comieron fueron cinco mil hombres.

45 Inmediatamente obligó a sus discípulos a subir en la barca, para que pasasen antes que Él al otro lado del lago hacia Betsaida, mientras Él despedía al pueblo.

46 Así que le despidió, retiróse a orar en el monte. Camina sobre las aguas

47 Venida la noche, la barca estaba en medio del mar, y Él solo en tierra.

48 Desde donde viéndolos remar con gran fatiga (por cuanto el viento les era contrario) a eso de la cuarta vela de la noche vino hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo ademán de pasar adelante. Significado Véase Mt. 14, 25. Mt. 15, 1-9

49 Mas ellos, como le vieron caminar sobre el mar, pensaron que era algún fantasma y levantaron el grito.

50 Porque todos le vieron, y se asustaron. Pero Jesús les habló luego, y dijo: Buen ánimo, soy Yo, no tenéis que temer.

51 Y se metió con ellos en la barca, y cesó el viento. Con lo cual quedaron mucho más asombrados;

52 y es que no habían hecho reflexión sobre el milagro de los panes: porque su corazón estaba aún ofuscado.

53 Atravesando, pues, el lago, arribaron a tierra de Genesaret, y abordaron allí.

54 Apenas desembarcaron, cuando luego fue conocido.

55 Y recorriendo toda la comarca, empezaron las gentes a sacar en andas a todos los enfermos, llevándolos adonde oían que paraba.

56 Y doquiera que llegaba, fuesen aldeas, o alquerías, o ciudades, ponían los enfermos en las calles, suplicándole que les dejase tocar siquiera el ruedo de su vestido. Y todos cuantos le tocaban, quedaban sanos. La mancha del alma

Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).