Encarnación

Que Dios no se haya quedado fuera: la afirmación más difícil y más propia del cristianismo.

Dios que acampa

Juan dice que el Verbo «puso su tienda» entre nosotros, con el mismo verbo que evocaba la tienda del encuentro en el desierto. La presencia de Dios deja de estar en un recinto para estar en una vida humana concreta, con nombre y domicilio.

Sin fingimiento

La tentación temprana fue suponer que Dios solo aparentó ser hombre. La Escritura cierra esa puerta: Jesús tiene hambre, se cansa, llora, se enfada y muere. La carta a los Hebreos insiste en que fue probado en todo igual que nosotros.

Se despojó

El himno de Filipenses da la clave del movimiento: no se aferró a su rango, se vació, tomó la condición de siervo. La encarnación no es un disfraz glorioso sino un descenso, y el descenso llega hasta la cruz.

Lecturas

  • Juan 1,14Y para eso el Verbo se hizo carne, y habitó en medio de nosotros: y nosotros hemos visto su gloria, gloria cual el unigénito debía recibir del Padre, lleno de gracia y de verdad.
  • Filipenses 2,6-8el cual teniendo la naturaleza de Dios, no fue por usurpación sino por esencia, el ser igual a Dios; y no obstante, se anonadó a Sí mismo tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres, y reducido a la condición de hombre. Se…
  • Hebreos 4,15Pues no es tal nuestro pontífice que sea incapaz de compadecerse de nuestras miserias, habiendo experimentado todas las tentaciones y debilidades, a excepción del pecado, por razón de la semejanza con nosotros en el ser del hombre.
  • Lucas 2,6-7Y sucedió que, hallándose allí, le llegó la hora del parto. Y dio a luz a su hijo primogénito, y envolvióle en pañales, y recostóle en un pesebre: porque no hubo lugar para ellos en el mesón.

Véase también

Carne · Cruz · Gloria · Hijo de Dios

Texto original de misadehoy.org. Las citas remiten a la Biblia de Torres Amat (dominio público).