Alma
No una parte del hombre encerrada en el cuerpo, sino el hombre entero en cuanto vive.
Aliento, no fragmento
La palabra hebrea «nefes» significa primero garganta y respiración, y de ahí pasa a designar la vida y al viviente mismo. Cuando el salmo dice «alma mía, bendice al Señor» no habla a una porción interior: se habla a sí mismo entero.
Una unidad, no dos piezas
La Escritura no divide al hombre en un alma buena presa de un cuerpo malo; esa idea le llega después, de fuera. El hombre bíblico es cuerpo animado, y por eso su esperanza no es escaparse de la carne sino resucitar con ella.
Lo que no se puede perder
Cuando Jesús pregunta de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma, no habla de un objeto invisible: habla de sí mismo, de todo lo que uno es. Se puede acumular todo y perderse uno.
Lecturas
- Génesis 2,7Formó, pues, el Señor Dios al hombre del lodo de la tierra, e inspiróle en el rostro un soplo o espíritu de vida, y quedó hecho el hombre viviente con alma racional.
- Salmos 102,1Del mismo David.
- Mateo 16,26Porque de qué le sirve al hombre el ganar todo el mundo, si pierde su alma? O ¿con qué cambio podrá el hombre rescatarla una vez perdida?
- Mateo 10,28Nada temáis a los que matan el cuerpo y no pueden matar el alma: temed antes al que pueda arrojar alma y cuerpo en el infierno.
Véase también
Texto original de misadehoy.org. Las citas remiten a la Biblia de Torres Amat (dominio público).