Abbá

La palabra aramea con que Jesús llamaba a Dios: Padre, en el tono de un hijo pequeño.

Una palabra doméstica

«Abbá» no era un título religioso sino una palabra de casa, la que un niño usaba con su padre. En la oración judía se hablaba de Dios como Padre del pueblo, pero dirigirse a él con esta familiaridad resultaba insólito. Los evangelistas la conservaron sin traducir, señal de que sonaba tan propia de Jesús que nadie se atrevió a sustituirla.

En labios de Jesús

Aparece en Getsemaní, en el momento de mayor angustia: cuando pide que pase el cáliz, sigue llamándole Padre. Ahí se ve que la confianza no es ausencia de miedo, sino permanencia en la relación cuando todo lo demás se tambalea.

Heredada por los creyentes

Pablo dice dos veces que el Espíritu enseña a decir «Abbá» a los bautizados. No es una fórmula que se aprenda: es el signo de que uno ha dejado de relacionarse con Dios como un siervo y ha empezado a hacerlo como un hijo.

Lecturas

  • Marcos 14,36¡Padre, Padre mío!, decía, todas las cosas te son posibles, aparta de Mí este cáliz; mas no sea lo que Yo quiero, sino lo que Tú.
  • Romanos 8,15Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para obrar todavía solamente por temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción de hijos, en virtud del cual clamamos con toda confianza: Abba, esto es, ¡Oh Padre mío!
  • Gálatas 4,6Y por cuanto vosotros sois hijos, envió Dios a vuestros corazones el espíritu de su hijo, el cual nos hace exclamar: Abba, esto es, Padre mío.
  • Mateo 6,9Ved, pues, cómo habéis de orar: Padre nuestro, que estás en los cielos: santificado sea el tu nombre.

Véase también

Espíritu Santo · Hijo de Dios

Texto original de misadehoy.org. Las citas remiten a la Biblia de Torres Amat (dominio público).