
Fara, llamada también Burgundofara, nació a finales del siglo VI en Poincy, cerca de Meaux, en una familia noble del reino franco. Sus hermanos Cagnoaldo y Farón también son venerados como santos: el primero fue monje de Luxeuil y el segundo, obispo de Meaux. Según su biografía, escrita por el monje Jonás de Bobbio poco después de su muerte, siendo niña fue bendecida por san Columbano, el gran monje irlandés, cuando este se hospedó en casa de sus padres.
Al crecer, su padre quiso casarla, pero Fara deseaba consagrarse a Dios. Cayó gravemente enferma, y el abad Eustasio de Luxeuil, sucesor de Columbano, aseguró al padre que sanaría si la dejaba seguir su vocación. Como el padre volvió a insistir en el matrimonio, Fara se refugió en una iglesia y resistió las presiones, hasta que Eustasio intervino y le impuso el velo de las vírgenes consagradas.
Con tierras de su herencia fundó hacia el año 620 el monasterio de Eboriacum, que más tarde se llamó Faremoutiers, es decir, «monasterio de Fara», y lo gobernó como abadesa durante unos cuarenta años. La comunidad siguió primero la regla de san Columbano y después la de san Benito, y fue uno de los centros espirituales más importantes de la Galia merovingia; a él acudieron incluso jóvenes anglosajonas para formarse. Fara murió a mediados del siglo VII. Es venerada en la diócesis de Meaux y en la localidad de Faremoutiers, y su memoria se celebra el 7 de diciembre.
Oración
Oremos
Dios todopoderoso, te rogamos que, a ejemplo de Santa Fara, sepamos despreciar los placeres de éste mundo y abrazar con alegría y presteza tus santos designios sobre nosotros. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén
I vísperas fiesta Inmaculada Concepción de María
Himno
Tú eres toda hermosa,
¡oh Madre del Señor!;
tú eres de Dios gloria,
la obra de su amor.
¡Oh rosa sin espinas,
oh vaso de elección!,
de ti nació la vida,
por ti nos vino Dios.
Sellada fuente pura
De gracia y de piedad,
Bendita cual ninguna,
Sin culpa original.
Infunde en nuestro pecho
La fuerza de tu amor,
Feliz Madre del Verbo,
Custodia del Señor. Amén
Oración
. Dios todopoderoso, que, por la inmaculada concepción de la Virgen María, preparaste una digna morada para tu Hijo y, en previsión de la muerte de Jesucristo, preservaste a su madre de toda mancha de pecado, concédenos también a nosotros, por intercesión de esta madre inmaculada, que lleguemos a ti limpios de toda culpa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.