
San Verano fue obispo de Vence, en Provenza, en el sureste de la Galia, en el siglo V. Era hijo de san Euquerio, obispo de Lyon, y de su esposa, Gala. Siendo sus hijos todavía niños, Euquerio y Gala decidieron llevar una vida de retiro y se trasladaron a las islas de Lérins, frente a la costa de Provenza, donde había un monasterio que fue uno de los grandes centros espirituales e intelectuales de la Iglesia de la Galia.
Verano y su hermano Salonio fueron educados allí, bajo la guía de monjes notables como san Honorato y san Hilario de Arlés. Ambos llegaron a ser obispos: Salonio, de Ginebra, y Verano, de Vence. Como muchos obispos de su tiempo formados en Lérins, Verano fue un pastor culto, atento a la doctrina y a la disciplina de la Iglesia.
Participó en varios concilios de los obispos de la Galia y firmó, junto con otros, una carta dirigida al papa san León Magno para agradecerle su célebre carta a Flaviano, en la que exponía la fe en la encarnación del Hijo de Dios y que fue decisiva en el concilio de Calcedonia del año 451. Murió en la segunda mitad del siglo V, en fecha incierta. Se le venera en Vence y en la región de Provenza, y su memoria se celebra el 11 de noviembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.