
Sozonte fue un joven mártir de Pompeyópolis, en Cilicia, al sureste de la actual Turquía, venerado desde antiguo sobre todo en las Iglesias orientales. Se cree que murió hacia el año 304, durante la persecución de Diocleciano. Su existencia y su culto son antiguos, pero el relato de su vida que ha llegado hasta nosotros tiene rasgos legendarios.
Según esa tradición, era un pastor llamado Tarasio que recibió en el bautismo el nombre de Sozonte. Un día, mientras dormía bajo un árbol, tuvo una visión en la que Cristo le invitaba a seguirlo hasta la muerte. Dejó su rebaño y fue a la ciudad, donde se celebraba una fiesta pagana; entró en el templo, golpeó con su cayado una estatua dorada del dios, le rompió un brazo y repartió los trozos de oro entre los pobres. Al ver que otras personas eran detenidas como sospechosas, se presentó ante el juez para declarar que él era el único responsable. El magistrado le ofreció la libertad si adoraba al dios, o si tocaba la flauta en su honor, y él se negó, diciendo que solo había tocado la flauta para sus ovejas y en adelante solo cantaría a Dios.
Fue torturado, obligado a caminar con clavos en las sandalias, y finalmente quemado vivo. Según la tradición, junto a su tumba se edificó una iglesia que fue lugar de peregrinación. El Martirologio Romano lo recuerda el 7 de septiembre, y es muy venerado en Grecia y en los países de tradición bizantina.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.