
Severiano fue obispo de Escitópolis, la antigua Beth Shean, en Palestina, a mediados del siglo V. Vivió en los años agitados que siguieron al Concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451, que definió que en Cristo hay dos naturalezas, divina y humana, unidas en una sola persona, frente a la doctrina monofisita, que solo reconocía en él una naturaleza.
Muchos monjes de Palestina rechazaron las decisiones del concilio. Uno de ellos, Teodosio, encabezó una revuelta que expulsó de Jerusalén al patriarca Juvenal, que había aceptado Calcedonia, y se hizo con la sede. Durante algunos meses sus partidarios impusieron su autoridad en la región, con violencia contra quienes se mantenían fieles al concilio. Severiano fue uno de los obispos que se opusieron abiertamente y defendieron la doctrina aprobada en Calcedonia.
Hacia el año 452 o 453, unos soldados y partidarios de Teodosio lo apresaron, lo sacaron de la ciudad y lo asesinaron. Por ello la Iglesia lo venera como mártir. Poco después, el emperador Marciano restableció el orden y Juvenal regresó a Jerusalén. Su memoria se celebra el 21 de febrero, y es recordado como un defensor de la fe definida en el cuarto concilio ecuménico, aunque no debe confundirse con otros santos del mismo nombre.
Oración
Oremos
Dios todopoderoso y eterno, que concediste a San Severiano luchar por la fe hasta derramar su sangre, haz que, ayudados por su intercesión, soportemos por tu amor nuestras dificultades y con valentía caminemos hacia ti que eres la fuente de toda vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Nuestra Señora de Bon Port, Dol
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.