San Páride es venerado como el primer obispo y patrono principal de Teano, en la región de Campania, en el sur de Italia. Habría vivido en la primera mitad del siglo IV, en los años en que, tras el fin de las persecuciones, la Iglesia pudo organizarse libremente en muchas ciudades del Imperio romano.
Lo que se cuenta de él procede de una leyenda piadosa, sin valor histórico seguro. Según ella, Páride era originario de Atenas y se había refugiado en Roma durante la persecución. Allí habría sido consagrado obispo para Teano por el papa san Silvestre. La leyenda añade que al llegar a la ciudad liberó a los habitantes de un dragón o una serpiente monstruosa al que rendían culto, lo que provocó la conversión de muchos de ellos. Este tipo de relato, frecuente en las vidas de los primeros obispos, expresa simbólicamente la victoria de la fe sobre el paganismo.
Según la tradición, murió en Teano hacia el año 346, después de un largo episcopado. Aunque los detalles de su vida no pueden comprobarse, su culto es antiguo, y la ciudad lo considera su primer apóstol. Su memoria se celebra el 5 de agosto, y se le venera especialmente en la catedral de Teano.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.