
Nereo es recordado junto con Aquiles como mártires de Roma. Ambos recibieron culto desde muy antiguo y fueron sepultados en el cementerio de Domitila, en la vía Ardeatina, una de las grandes catacumbas de Roma, donde a finales del siglo IV se levantó una basílica en su honor, cuyos restos todavía pueden visitarse. La fecha exacta de su martirio no se conoce, aunque probablemente murieron en una de las persecuciones de los siglos III o IV.
El testimonio más fiable sobre ellos es una inscripción compuesta por el papa san Dámaso en el siglo IV, que se conserva en parte. Según ella, eran soldados al servicio de los perseguidores; al convertirse, arrojaron sus armas, abandonaron el campamento y prefirieron morir antes que seguir sirviendo en aquella tarea. Más tarde se escribieron unas actas de su martirio que los presentan como servidores de Flavia Domitila, una mujer de la familia imperial desterrada por su fe, pero los estudiosos las consideran un relato novelado sin valor histórico.
El culto de Nereo y Aquiles se mantuvo vivo en Roma a lo largo de los siglos. Una antigua iglesia de la ciudad, cerca de las termas de Caracalla, lleva sus nombres y fue restaurada a finales del siglo XVI por el cardenal Baronio, gran historiador de la Iglesia. Su memoria se celebra el 12 de mayo.
Oración
Oremos
Señor, ya que nos has dado a conocer el valiente testimonio que dieron de tu Hijo los santos Nereo y Aquiles, haz que sintamos también en nuestra vida la fraternal intercesión de estos santos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.