
San Napoleón y San Saturnino, mártires.
Los dos eran de muy noble familia y ocupaban altos cargos como funcionarios del Estado cuando estalló la persecución de Diocleciano y Maximiano.
Después de ser cruelmente atormentados y ya moribundos, fueron encerrados en un calabozo, donde los dejaron abandonados hasta que murieron.
Fuente de la biografía: Evangelizo.org.