
San Meveno, conocido en francés como saint Méen, fue un monje del siglo VI, originario de Gales, que fundó un monasterio en Bretaña. Su vida se conoce a través de relatos tardíos con muchos elementos legendarios, de los que se pueden extraer algunos rasgos generales.
Según la tradición, nació en la región de Gwent, en el sur de Gales, y era pariente de san Sansón, el gran monje y obispo que llevó la vida monástica a Bretaña. Lo acompañó en su viaje por Cornualles y después a la península armoricana, donde muchos britanos se estaban asentando en aquella época. Allí recibió tierras en el bosque de Brocéliande, célebre en las leyendas artúricas, y fundó un monasterio en Gaël. De esa fundación surgió más tarde la abadía que dio origen a la localidad de Saint-Méen-le-Grand. Entre sus discípulos se recuerda a san Austol, al que, según la tradición, sobrevivió solo unos días.
Durante siglos fue muy invocado en Francia como protector contra las enfermedades de la piel, hasta el punto de que una de ellas se llamaba popularmente mal de san Méen. Numerosos peregrinos acudían a la fuente cercana a su monasterio para lavarse con su agua y venerar sus reliquias. Muchos lugares de Bretaña llevan su nombre, y en Cornualles se le recuerda en algunas parroquias. Su memoria se celebra el 21 de junio.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.