
Juan Rigby nació hacia 1570 en Lancashire, en Inglaterra, en una familia católica de origen noble pero empobrecida, por lo que tuvo que ganarse la vida como criado. En la Inglaterra de Isabel I, la asistencia a los servicios de la Iglesia oficial era obligatoria, y durante un tiempo Rigby acudió a ellos por miedo a las sanciones. Más tarde se arrepintió, se confesó con un sacerdote preso y volvió a la plena práctica de la fe católica.
Trabajaba al servicio de la familia Huddleston cuando fue enviado a un tribunal de Londres para excusar la comparecencia de la hija de su señor, que estaba enferma. Los jueces le preguntaron por su propia religión y él reconoció que era católico y que se había reconciliado con la Iglesia de Roma, lo que entonces se consideraba alta traición. Se le ofreció la libertad si aceptaba asistir a los servicios protestantes, pero se negó.
Fue ahorcado y descuartizado en Southwark, en Londres, el 21 de junio de 1600, con unos treinta años. Los relatos de su muerte destacan su serenidad y su perdón a los verdugos. Fue beatificado en 1929 y canonizado por el papa Pablo VI el 25 de octubre de 1970, dentro del grupo de los cuarenta mártires de Inglaterra y Gales. Se le recuerda especialmente como ejemplo de laico que dio testimonio de su fe en un ambiente adverso.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.