San Cristóbal fue monje de San Martín de la Rojana, no lejos de Córdoba, discípulo y emparentado con San Eulogio. Habiendo oído hablar del martirio de San Aurelio, se presentó espontáneamente al cadí de la ciudad, quien le mandó arrojar en una oscura cárcel.
A los pocos días encerraron en ella a San Leovigildo, otro monje del monasterio de San Justo y Pástor, Córdoba, y juntos fueron sacados a la plaza unos días después para ser decapitados, 852.
Fuente de la biografía: Evangelizo.org.