
Giovanni Tolomei nació en Siena, Italia, el 10 de mayo de 1272, en una familia noble y rica. Se educó con los dominicos, estudió derecho y formó parte de una cofradía que asistía a los enfermos del hospital de la ciudad. Una enfermedad de los ojos que le dejó casi ciego le impidió seguir una carrera pública. En 1313, en un ambiente de violentas luchas entre facciones, se retiró con dos amigos nobles, Patrizio Patrizi y Ambrogio Piccolomini, a una propiedad familiar en Accona, al sur de Siena, para llevar vida de ermitaño. Tomó el nombre de Bernardo en honor a san Bernardo de Claraval.
Pronto se les unieron otros compañeros, y en 1319 el obispo de Arezzo aprobó la fundación del monasterio de Santa María de Monte Oliveto, bajo la Regla de san Benito. Así nació la Congregación Benedictina de Santa María de Monte Oliveto, los olivetanos, que vestían hábito blanco en señal de devoción a la Virgen. Bernardo gobernó la comunidad como abad durante casi treinta años, insistiendo en la oración, el trabajo y la caridad, y la congregación se extendió por Italia.
En 1348, cuando la peste negra asoló Siena, salió del monasterio para atender a los monjes y a la población enfermos, y murió contagiado el 20 de agosto de ese año. Su culto fue reconocido en 1644 y el papa Benedicto XVI lo canonizó el 26 de abril de 2009. La abadía de Monte Oliveto Maggiore sigue siendo la casa madre de los olivetanos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.