
San Huberto, conocido también como Humberto, fue obispo de Maastricht y de Lieja a comienzos del siglo VIII y es el patrono de los cazadores. Pertenecía a la nobleza franca y vivió en la corte de los reyes merovingios; la tradición, que adornó mucho su juventud, lo hace hijo de un duque llamado Bertrando y lo presenta como un joven mundano y gran aficionado a la caza.
Según la leyenda más conocida, un Viernes Santo, mientras perseguía a un ciervo en el bosque de las Ardenas, vio entre sus astas una cruz luminosa y oyó una llamada a cambiar de vida. Este relato, tomado de la leyenda de san Eustaquio, se le atribuyó siglos después de su muerte. Lo históricamente seguro es que fue discípulo de san Lamberto, obispo de Maastricht, y que tras el asesinato de este, hacia el año 705, lo sucedió al frente de la diócesis.
Huberto trasladó los restos de Lamberto a Lieja y levantó allí una iglesia en su honor, lo que convirtió aquel pequeño lugar en la nueva sede episcopal y en el origen de la ciudad. Dedicó su episcopado a evangelizar las zonas aún paganas de las Ardenas y el Brabante. Murió en 727 en Tervuren, cerca de Bruselas. En el siglo IX sus reliquias fueron llevadas a la abadía de Andage, que pasó a llamarse Saint-Hubert. Su fiesta, el 3 de noviembre, se celebra en Bélgica, Francia y Alemania con misas de cazadores y bendición de perros y caballos.
Oración
Oremos
Señor Jesús: envíanos muchos pastores santos y generosos como San Humberto, que consagren totalmente su existencia a la salvación de las almas y a hacerte amar más y más.
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.