San Gregorio, abad, Einsiedeln (Suiza), 996. Vástago de una familia real de Inglaterra, dejó a su esposa antes de consumar el matrimonio, marchó a Roma, tomó allí el hábito benedictino, y peregrinando luego hacia el Norte, llegó al monasterio de Einsiedeln, donde estableció un riguroso tenor de vida, que hizo de su comunidad un foco de reforma monástica en las regiones del Rin. Otón I, que era pariente suyo, le favoreció y le dió el título de príncipe del Imperio, 226.
Fuente de la biografía: Evangelizo.org.