
Filemón fue un cristiano del siglo I que vivía en Colosas, una ciudad de Frigia, en el interior de Asia Menor, en la actual Turquía. Lo conocemos únicamente por la carta que san Pablo le escribió desde la cárcel, la más breve de todas las cartas del apóstol, que forma parte del Nuevo Testamento. En ella Pablo lo llama «querido amigo y colaborador», y menciona también a Apia, probablemente su esposa, a Arquipo y a la comunidad que se reunía en su casa.
Filemón era un hombre de cierta posición, en cuya casa se celebraban las reuniones de los cristianos, y es probable que hubiera recibido la fe por medio del propio Pablo o de sus colaboradores. La carta trata de un asunto delicado: Onésimo, un esclavo de Filemón, había huido, quizá tras causarle algún perjuicio, y había encontrado a Pablo, que lo convirtió al cristianismo. El apóstol lo devuelve a su amo pidiéndole que lo reciba ya no como esclavo, sino como hermano querido, y ofrece pagar él mismo cualquier deuda.
La carta, escrita hacia los años 55 a 62, es uno de los textos más humanos del Nuevo Testamento y fue muy importante para la reflexión cristiana sobre la dignidad de toda persona. Según tradiciones posteriores, sin base histórica segura, Filemón y Apia habrían muerto mártires en Colosas. La Iglesia los recuerda el 22 de noviembre.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.