
Félix nació hacia 1515 en Cantalice, un pueblo de la región italiana de Rieti, en una familia campesina pobre. De niño y de joven trabajó como pastor y peón de labranza, y desde entonces llevó una vida de oración sencilla en medio de sus tareas. Hacia los treinta años pidió entrar en los capuchinos, la reforma franciscana que entonces daba sus primeros pasos, y fue admitido como hermano laico en el convento de Città Ducale.
Tras unos años en otros conventos fue destinado a Roma, donde pasó unos cuarenta años como limosnero, recorriendo cada día las calles con las alforjas para pedir pan y vino para la comunidad. Como respondía a todos con un «¡Deo gratias!», los romanos lo llamaban «fray Deo gratias». Aunque no sabía leer, era muy apreciado por su sabiduría práctica y su alegría; enseñaba a los niños con cantos y cuidaba de enfermos y pobres. Mantuvo una estrecha amistad con san Felipe Neri y fue estimado por san Carlos Borromeo.
Murió en Roma el 18 de mayo de 1587. Fue beatificado por Urbano VIII en 1625 y canonizado por Clemente XI en 1712, siendo el primer capuchino elevado a los altares. Sus restos se veneran en la iglesia capuchina de Santa María de la Concepción, en Roma. Su fiesta se celebra el 18 de mayo, y es un modelo de la vocación de los hermanos legos.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.