
Clemente fue obispo de Ancira, la actual Ankara, capital de la antigua provincia romana de Galacia, en Asia Menor. Según los datos más antiguos, nació hacia el año 260 y murió mártir a comienzos del siglo IV, probablemente hacia el 304, durante la gran persecución desatada por los emperadores Diocleciano y Maximiano contra los cristianos. Junto a él se recuerda a Agatángelo, otro mártir de la misma ciudad que, según los antiguos calendarios griegos, murió el mismo día por la espada.
La memoria de ambos se conservó desde muy pronto en los menologios de la Iglesia de Constantinopla, lo que muestra un culto antiguo y arraigado en Oriente. Con el paso de los siglos surgieron relatos extensos de su pasión, llenos de viajes, tormentos y compañeros de martirio, que los historiadores consideran tardíos y poco fiables. Ya el cardenal Baronio, al preparar el Martirologio Romano a fines del siglo XVI, se limitó a lo históricamente seguro: que en Ancira de Galacia sufrieron el martirio dos cristianos, uno de ellos obispo de la ciudad.
La tradición iconográfica representa a Agatángelo como diácono de Clemente, aunque no se sabe con certeza qué relación hubo entre ellos. Su recuerdo, celebrado el 23 de enero, es testimonio de la fe de las comunidades cristianas de Anatolia central, que vivieron con especial intensidad la última y más dura de las persecuciones del Imperio romano.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.