
Claudio de La Colombière nació en 1641 en Saint-Symphorien-d'Ozon, cerca de Lyon, en Francia. Estudió con los jesuitas y, venciendo una fuerte resistencia interior, entró en la Compañía de Jesús. Fue profesor y predicador de talento. En 1675 fue enviado como superior a la pequeña residencia de Paray-le-Monial, en Borgoña.
Allí conoció a santa Margarita María Alacoque, religiosa de la Visitación que decía recibir revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús y que encontraba incomprensión en su entorno. Claudio fue su director espiritual, reconoció la autenticidad de su experiencia y se convirtió en el primer gran difusor de la devoción al Sagrado Corazón. Al año siguiente fue enviado a Londres como predicador de María Beatriz de Módena, duquesa de York. En 1678, en el clima de hostilidad contra los católicos que siguió a la falsa conspiración denunciada por Titus Oates, fue encarcelado y luego expulsado de Inglaterra.
Regresó a Francia con la salud muy dañada y murió en Paray-le-Monial el 15 de febrero de 1682. Sus apuntes de retiros espirituales se publicaron después de su muerte y siguen leyéndose. Fue beatificado en 1929 y Juan Pablo II lo canonizó en 1992. Sus restos se veneran en la capilla de los jesuitas de Paray-le-Monial.
Oración
Oración de San Claudio de la Colombiere S.J.
JESÚS, AMIGO ÚNICO Esta oración está sacada de la 39ª de las "Reflexiones cristianas" (O.C. V, pág. 39); a propósito de S. Juan Evangelista, nos propone que recemos a Jesús, único. y verdadero.
Amigo. Jesús, Tú eres el Amigo único y verdadero; no sólo compartes cada uno de mis padecimientos, sino que lo tomas sobre Ti y conoces el secreto de transformármelo en gozo. Me escuchas con bondad y, cuando te cuento mis amarguras, me las suavizas.
Te encuentro en todo lugar, jamás te alejas y, si me veo obligado a cambiar de residencia, te encuentro allí donde voy. Nunca te hartas de escucharme;, jamás te cansas de hacerme bien. Si te amo, estoy seguro de ser correspondido; no tienes necesidad de lo mío ni te empobreces al otorgarme tus dones. No obstante que soy un hombre pobre, nadie (sea noble, inteligente o santo) podrá robarme tu amistad.
La misma muerte que separa a los amigos todos, me reunirá contigo. Ninguna de las adversidades de la edad o del azar lograrán jamás alejarme de ti; más bien, por el contrario, nunca gozaré con tanta plenitud de tu presencia ni jamás me estarás tan cercano, cuanto en el momento en que todo parecerá conspirar contra mi. Sólo Tú aciertas a soportar mis defectos con extremada paciencia. Incluso mis infidelidades e ingratitudes, aunque te ofenden, no te impiden estar siempre dispuesto a concederme tu gracia y tu amor, si yo las deseo.
Calendario de fiestas marianas: Nuestra Señora de Paris, Francia (522).
Biografía: redacción de Misa de Hoy. Oración: Evangelizo.org.