
Ceada, conocido en inglés como Chad, nació en Northumbria, en el norte de Inglaterra, a comienzos del siglo VII, en una familia que dio a la Iglesia cuatro hermanos sacerdotes, entre ellos san Cedda, obispo de los sajones del este. Se formó en el monasterio de Lindisfarne bajo la guía de san Aidán, heredero de la tradición monástica irlandesa, y pasó después un tiempo de estudio en Irlanda. A la muerte de su hermano Cedda, en 664, le sucedió como abad de Lastingham, en Yorkshire.
Poco después, ante la larga ausencia de san Wilfrido, elegido obispo pero que se había ido a la Galia para ser consagrado, el rey Oswiu hizo que Ceada fuera nombrado obispo de York. Ejerció el cargo con humildad, visitando su diócesis a pie, al estilo de sus maestros irlandeses. Cuando llegó el nuevo arzobispo de Canterbury, san Teodoro, este consideró irregular su consagración y le pidió dejar la sede a Wilfrido. Ceada aceptó con sencillez y se retiró a Lastingham. Impresionado por su humildad, Teodoro completó su consagración y en 669 lo envió como obispo de los mercios, con sede en Lichfield.
En los pocos años que gobernó aquella extensa diócesis del centro de Inglaterra fundó monasterios y predicó incansablemente. Murió el 2 de marzo de 672, durante una epidemia. Su vida es conocida gracias a Beda el Venerable. Es patrono de Lichfield, cuya catedral conserva su recuerdo, y es muy venerado en las Midlands inglesas.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.