Antero fue obispo de Roma durante un periodo brevísimo, entre finales del año 235 y comienzos del 236, en plena persecución del emperador Maximino el Tracio. Sucedió al papa san Ponciano, que había sido deportado a las minas de Cerdeña y había renunciado a su cargo para que la comunidad romana no quedara sin pastor. Según las listas antiguas, el pontificado de Antero duró poco más de un mes, y su nombre sugiere un origen griego.
Sobre su vida se sabe muy poco. Una noticia tardía del Liber Pontificalis afirma que se preocupó por reunir las actas de los procesos de los mártires para conservarlas en los archivos de la Iglesia, y que por ello fue condenado a muerte, pero no hay certeza de que muriera mártir. Murió el 3 de enero de 236.
Fue sepultado en la llamada cripta de los papas de las catacumbas de San Calixto, en la vía Apia de Roma, el primero de una serie de pontífices enterrados allí. En el siglo XIX el arqueólogo Giovanni Battista de Rossi encontró su lápida, con su nombre y su título de obispo escritos en griego, uno de los testimonios arqueológicos más antiguos sobre los papas. Su memoria se celebra el 3 de enero.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.