El beato Simeón fue el cuarto abad de la abadía benedictina de la Santísima Trinidad de Cava, cerca de Salerno, en el sur de Italia, uno de los monasterios más importantes de la región, fundado a comienzos del siglo XI por san Alferio. Los documentos lo muestran como monje de Cava desde 1105, encargado de asuntos administrativos, y después como prior de otros monasterios dependientes de la abadía, como el de Santa Sofía de Salerno.
En 1124 fue elegido abad, y fue el primero en recibir el cargo por elección de los monjes, ya que sus predecesores habían sido designados por el abad anterior. Gobernó en una época compleja, marcada por las tensiones entre los normandos, que dominaban el sur de Italia, y el papado. Supo ganarse la estima de ambos poderes y obtuvo para la abadía privilegios, tierras y protección del rey Roger II de Sicilia y de los papas.
Se preocupó también por la población que vivía en las tierras de la abadía: terminó la construcción del castillo de Castellabate, iniciado por su predecesor, para protegerla de las incursiones de los piratas sarracenos, y concedió a sus habitantes tierras y casas en condiciones favorables. Murió el 16 de noviembre de 1140, tras unos dieciséis años de gobierno, y fue sepultado junto a los abades anteriores. Su culto fue confirmado por el papa Pío XI en 1928.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.