
Juan Bautista Bottex fue un sacerdote francés de finales del siglo XVIII. Su vida quedó marcada por la Revolución Francesa, que en 1790 aprobó la Constitución civil del clero y exigió a los sacerdotes un juramento de fidelidad a ella. La Santa Sede condenó esa ley, y miles de sacerdotes, entre ellos Bottex, se negaron a jurar, por lo que pasaron a ser considerados sospechosos y enemigos de la nación.
En el verano de 1792, con la monarquía ya derribada y el país en guerra, cientos de sacerdotes no juramentados fueron detenidos en París y encerrados en antiguos conventos convertidos en cárceles, como el de los Carmelitas y la abadía de Saint-Germain. Entre el 2 y el 5 de septiembre grupos armados asaltaron las prisiones y, tras simulacros de juicio en los que se preguntaba a los presos si aceptaban el juramento, mataron a más de mil personas. Juan Bautista Bottex murió en esas matanzas junto con Miguel María Francisco de la Gardette y Francisco Jacinto Le Livec de Trésurin, que el Martirologio recuerda con él.
Pío XI beatificó el 17 de octubre de 1926 a 191 víctimas de aquellos días, entre ellas tres obispos, encabezadas por el arzobispo de Arlés, Juan María du Lau, conocidos como mártires de septiembre de 1792 o mártires de los Carmelitas.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.