
James Thomson, conocido también como James Hudson, nació en York o en sus cercanías y pasó casi toda su vida en esa ciudad del norte de Inglaterra. Vivió en tiempos de Isabel I, cuando la legislación castigaba con la muerte a los sacerdotes católicos ordenados en el extranjero que ejercían en el reino, y a quienes los ayudaban o reconciliaban a otros con la Iglesia de Roma.
En 1580 llegó al colegio inglés de Reims, fundado para formar sacerdotes destinados a Inglaterra. Al año siguiente, por dispensa especial, recibió en pocos días todas las órdenes hasta el presbiterado en Soissons, aunque en ese momento estaba gravemente enfermo. Regresó a su país en el verano de 1581 y ejerció su ministerio clandestinamente en York, reconciliando con la Iglesia católica a numerosas personas. En agosto de 1582 fue detenido y, ante el Consejo del Norte, reconoció abiertamente que era sacerdote, para sorpresa de quienes lo conocían.
Encarcelado con grilletes, primero en una prisión privada y luego en el castillo de York, fue condenado por alta traición el 25 de noviembre de 1582. Tres días más tarde, el 28 de noviembre, fue ahorcado en Knavesmire, a las afueras de York, afirmando que nunca había conspirado contra la reina y que moría por la fe católica. Fue beatificado a finales del siglo XIX y se le recuerda entre los mártires de York.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.