
Józef Krzysztofik nació el 22 de marzo de 1908 en Zachorzew, en el centro de Polonia. Ingresó en la Orden de Frailes Menores Capuchinos, donde tomó el nombre de Enrique (Henryk) y profesó en 1927. Fue enviado a estudiar a Roma, donde se ordenó sacerdote en 1933, y al regresar a Polonia ocupó cargos de responsabilidad en la formación de los jóvenes frailes: fue guardián del convento de Lublin y director de los estudiantes capuchinos.
Tras la invasión alemana de 1939, las autoridades de ocupación persiguieron con especial dureza al clero polaco. El 25 de enero de 1940 la Gestapo detuvo a buena parte de la comunidad capuchina de Lublin, y el padre Enrique fue internado primero en Sachsenhausen y después en Dachau, el campo donde se concentró a miles de sacerdotes de toda Europa. Allí, a pesar del hambre y los trabajos forzados, fue un apoyo espiritual para los demás prisioneros, en particular para los enfermos y los moribundos. En una carta escrita en el campo contaba a sus estudiantes que había quedado reducido a unos 35 kilos y que ofrecía sus sufrimientos por ellos.
Murió de agotamiento en Dachau el 4 de agosto de 1942. Juan Pablo II lo beatificó en Varsovia el 13 de junio de 1999, dentro del grupo de 108 mártires polacos de la Segunda Guerra Mundial, en el que figuran otros capuchinos de la misma provincia.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.