
Margarita Bonnet nació en Sérignan, en la Provenza francesa, en 1719, e ingresó joven en el monasterio de las religiosas sacramentinas de Bollène, donde tomó el nombre de sor María Margarita de San Agustín. Vivió allí en clausura durante décadas, hasta que la Revolución Francesa suprimió las órdenes religiosas y obligó a las monjas a abandonar sus conventos.
En 1794, durante el periodo del Terror, se creó en Orange un tribunal revolucionario encargado de juzgar a los sospechosos del departamento de Vaucluse. Numerosas religiosas de los conventos de la zona, que se negaron a prestar el juramento exigido por las autoridades revolucionarias, fueron encarceladas juntas en Orange. Allí, a pesar de la incertidumbre, mantuvieron un horario común de oración. Entre julio y agosto de aquel año, treinta y dos de ellas fueron condenadas y guillotinadas en la plaza de la ciudad. Según los testigos, muchas subieron al cadalso cantando himnos y dando gracias a Dios.
El 26 de julio de 1794 murieron María Margarita de San Agustín y cuatro compañeras, varias de ellas ursulinas de Pont-Saint-Esprit y de Bollène, la mayoría ya ancianas. Las treinta y dos mártires de Orange fueron beatificadas por Pío XI el 10 de mayo de 1925, y el Martirologio Romano recuerda a cada grupo en el día de su ejecución.
Biografía: redacción de Misa de Hoy.